Elementos de protección que deben tener en cuenta los negocios antes de reabrir

La crisis por el COVID-19 ha obligado durante casi dos meses a miles de comerciantes y hosteleros, entre otras actividades suspendidas, a cerrar la persiana. A partir de este lunes, muchos de ellos podrán volver a abrir sus puertas y tendrán que realizar diversas inversiones. La primera en medidas de prevención para evitar futuros contagios. Una cuestión complicada, teniendo en cuenta las pérdidas ocasionadas por el Estado de Alarma. 

Los problemas previos y las incertidumbres son muchas. Por ejemplo, los bares y restaurante estiman unas pérdidas este año entre el 30 y el 40%, debido a la crisis económica y sanitaria del Covid-19, y muchos piensan que lo peor aún no ha pasado. “Empieza la desescalada, pero no tenemos ningún protocolo de actuación”, explicaron desde el restaurante El Rincón de la Catedral.

Pese a que pueden empezar a abrir sus puertas el próximo lunes – sólo para hacer pedidos a domicilio y listos para llevar – no van a poder cubrir gastos. “Si tenemos que reincorporar a los trabajadores en ERTE no podremos abrir porque no podremos soportar los sueldos y todo el gasto que conlleva tener el restaurante abierto”, explicaron desde el restaurante.

Es más, desde algunas organizaciones recomiendan no retomar la actividad por el momento.“Sin seguridad no vamos a abrir”, aseguraron desde la Federación de Hosteleros de Granada, que recomiendan a los bares esperar a que el Gobierno rectifique. El problema no es sólo que no sepan qué va a pasar con las diferentes medidas como ERTEs o Cese de Actividad Extraordinario, sino que además no saben qué protocolo de seguridad tendrán que llevar a cabo y, por tanto, no saben cuánto les va a costar reabrir sus negocios.

Medidas de seguridad que están tomando algunos autónomos

A pesar de que todos los autónomos están esperando del Gobierno un protocolo de actuación, aún no está disponible y ésto provoca mucha inseguridad entre los propietarios de los negocios. Muchos ya están dándole vueltas a las medidas que van a tener que implementar. Saben que les van a exigir desinfectar el local y adoptar una serie de actuaciones de protección frente a los contagios de sus empleados y de sus clientes.

Lo más obvio es el gasto en mascarillas, guantes y toallas desechables para el autónomo y sus trabajadores. En ciertos casos, algunos negocios incluso querrán tener este material disponible para sus clientes por si no los llevan. En cuanto a las medidas de desinfección, no todos pueden permitirse contratar a una empresa de limpieza. Sobre todo porque la desinfección va a tener que ser periódica y constante -a diario- tanto de los materiales que se utilicen para la protección del autónomos y del empleado, como del local y de todos los todos los utensilios propios de la actividad. “Las autoridades oficiales afirman que para bloquear el COVID-19 en cualquier superficie es necesaria una concentración de 1.000ppm (partes por millón) de cloro activo”, según Arelux, empresa de desinfectante autorizado para inactivar el Coronavirus. “Cada pastilla Virucida Cleanpill tiene 1.500 ppm: si diluyes 1 pastilla en 1,5 litros de agua ya tienes la cantidad estipulada”, aseguraron desde la empresa. Gracias a este producto es posible desinfectar el local y el material de trabajo por unos 30 euros.

En los negocios hosteleros se puede dar una concentración de bacterias bastante nociva, por lo cual la desinfección no es opcional. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la desinfección por ozono es una de las respuestas más efectivas para paliar la lucha frente al coronavirus. Según diversos estudios el ozono es uno de los desinfectantes más potentes del mercado siendo muy eficaz en la eliminación de hongos, bacterias, virus y microorganismos.

De hecho, “el gran poder oxidante del ozono (O3) disuelve y descompone la suciedad, los gérmenes y los agentes víricos y bacterianos, sin aportar residuos o componentes químicos. Desinfecta, inactiva virus y bacterias, elimina los olores, no deja residuos tóxicos, y es 300 veces más rápido que el cloro y 590 veces más potente«, explicaron desde Avalon, empresa de soluciones ecosostenibles  que está especializada en la instalación de dispositivos de ozono que limpian el aire y el agua, permitiendo combatir virus -.  

En cuanto a su precio, «hemos comprado un equipo portátil por 600 euros”, aseguraron desde el bar La Calle. Se trata de un dispositivo diseñado para tratamiento de choque y desinfectar el aire en diferentes ambientes, que elimina olores, bacterias, virus y hongos de forma rápida y sencilla. “Este modelo está recomendado para una cobertura 25 m² y un tratamiento en 25 minutos”.

Otros elementos a tener en cuenta serán los contenedores destinados a desechar mascarillas, guantes y productos utilizados para la desinfección.

Además, muchos ya se han adelantado a comprar termómetros de infrarrojo sin contacto para medir la temperatura de los empleados y de los clientes. Dichos dispositivos rondan entre los 50 y los 100 euros por unidad. Es muy probable que, sobre todo en el caso del comercio, se obligue a que los clientes se sometan a un control de temperatura antes de entrar en el local.

El comercio, la restauración y la hostelería saben que sus negocios no serán lo mismo tras el paso del coronavirus. Además de llevar mascarilla y guantes, deberán colocar distribuidores de geles hidroalcohólicos en la entrada del local, aunque el jabón de manos es igual de efectivo.

Otro tema a tener en cuenta es la cartelería. Será necesario en los negocios de cara al público disponer carteles por todo el local con las medidas de protección: distancia entre clientes, circuitos de compra, medidas generales de prevención. 

En el caso de la hostelería, se tendrán que reestructurar los locales, separar las mesas para respetar las distancias y atender a los clientes. Eso sin contar que no está todavía claro si se van a mantener operativas las barras de los bares. Dependerá de las características del local. De hecho, desde Livit calculan que de media la capacidad de albergar gente en sala se está reduciendo en restauración entre un 40% y un 60% para respetar la distancia de seguridad –depende del sector y el país–, por lo que recomiendan a los hosteleros apostar por las terrazas e intentar ampliar éstas.

Por otro lado, las mamparas transparentes fue una de las primeras ideas que surgieron por parte de algunos restauradores aunque está aún por decidir si serán obligatorias. El empresario madrileño Manuel Gil , al frente de un pequeño restaurante, por ejemplo, separará a los comensales con mamparas de metacrilato similares a las que se pueden encontrar ahora en las cajas de los supermercados y en las farmarcias para evitar el contagio. Gil ya ha instalado estos elementos  en su negocio. Según aseguró, su coste oscila entre los 600 y los 700 euros.

Las mamparas de separación en la restauración será un elemento que, de proponerse por parte del Gobierno, traerá controversia. “Con el destrozo que llevamos este año no nos podemos permitir gastarnos 700 euros en este dispositivo”, explicaron desde el bar La Endrina. No sólo es que ésta medida no esté aprobada por el Gobierno sino que, además, temen que muchos clientes no quieran sentarse en un restaurante con un cristal de por medio. “A ver si va a pasar lo mismo que cuando muchos bares acondicionaron parte del local para fumadores y luego no sirvió para nada” añadió el propietario del restaurante.

En el comercio se deberá respetar la distancia de los clientes por lo que el aforo del local será un elemento a tener en cuenta por lo que quizá se dé el caso, sobre todo al principio, de que se produzcan colas a la puerta del establecimiento. Lo mismo que se recomendará un circuito dentro de la tienda por la que circulen los clientes, lo que puede provocar modificaciones internas en el local, cambios en los mostradores o, incluso, la retirada de elementos expositores. Y en cuanto a los probadores, el dilema es si se permitirán o no. En cualquier caso, muchos de ellos puede que deban sufrir modificaciones.

Cien pares de guantes viene  a costar 18 euros y, en este momento, la mascarilla más barata sale a unos 4 euros unidad. Por lo que, la prevención más básica para un autónomo y dos trabajadores a su cargo está en torno a los 400 euros al mes. Si se suma la desinfección y reformas internas la cifra puede dispararse pero no bajaría en un primer momento de los 600 euros aproximadamente y siempre dependiendo del tamaño del local y del número de trabajadores.

Startups que lanzan soluciones para recuperar la normalidad

Las medidas de seguridad en los locales no son suficientes. Si uno de los empleados está contagiado, todos los elementos de protección pierden su valor. Por ello, además de la obligación de que los camareros lleven uniforme, también es aconsejable que no se les permita usar el móvil, ni salir a fumar. Para estos casos, la startup Garaje de Ideas ha creado una tarjeta que identifica a los empleados contagiados.

InmunoCard es un carnet digital que identifica y resume la documentación bioquímica y los resultados de las pruebas serológicas de cada trabajador, facilitadas por los laboratorios. El expediente médico de cada empleado incluye, además, el centro de trabajo al que pertenece con el objetivo de que se mantenga identificado en todo momento. Una iniciativa para que implanten los negocios y así poder recuperar la normalidad cuanto antes. Eso sí, para que esta tarjeta sea válida, es necesario realizar los famosos test.

Por su lado, Manuel Granero, CEO de Cut&CGo – una empresa mallorquina de diseño y producción robótica – ha desarrollado Covid Protect: una cabina capaz de tomar la temperatura corporal de la persona que se introduce en ella además de desinfectarle mediante ozono nebulizado. La idea es colocarla a la entrada del destino -aeropuertos, puertos- o establecimientos privados para controlar la seguridad biológica de las personas y preservar la salud en la comunidad.